¡Hagamos!

¨La diferencia entre lo que hacemos y lo que somos capaces de hacer sería suficiente para resolver la mayoría de los problemas del mundo.¨
– Gandhi

Tres Palabras – ¨Quema los Barcos¨

Cuenta la leyenda que en 1519 Hernán Cortés zarpó desde las orillas de Cuba hacía la provincia del Yucatán para conseguir el  mayor tesoro de la historia del mundo.  Todos sabían que existía, pero durante 600 años nadie había logrado conseguirlo.

500 soldados, 100 marineros, 16 caballos en 11 barcos en busca de oro, plata y joyas. 

Cuando llegaron a las playas de Méjico los soldados esperaban ansiosamente las palabras de su líder, esperaban su estrategia.

Pero Cortés dijo solo 3 palabras.  ¨Quema los barcos¨.  Y eso mismo hicieron, quemaron sus propios barcos. 

¿Y sabéis que?  Algo asombroso ocurrió, lucharon y por primera vez en la historia consiguieron el tesoro.  En realidad no les quedaba otra opción.  O iban a por todas o morían.

Esto me lleva a plantearme unas preguntas.

 ¿Qué hay en nuestras vidas que nos impide conseguir lo que queremos? 
¿Cuáles son los barcos que tendríamos que quemar? 

Hay momentos que tenemos que apostar fuerte, quemar barcos, hacer grandes promesas.  Ponernos en  situaciones donde no tengamos vuelta atrás y donde tengamos mucho en juego.   

Esto nos esfuerza a salir de nuestra zona de confort, a empujarnos un poco más, hacer lo mejor que podemos hacer porque no nos queda otra opción.  Como no tenemos hacia donde correr, eliminamos la opción de huir, de escondernos.

Solo nos queda una opción……..

¡Ir a por todas!

Termina la Frase…

Al ver este video me planteo la siguiente frase.            

Si pudiese vivir mi vida de nuevo…..
¿A qué esperamos para contestarla? ¿A que tengamos 81 años?
¿Por qué no contestarla ahora y empezar a VIVIR?

 Comparto mi respuesta con vosotros.

Si pudiese vivir mi vida de nuevo….

  • me arriesgaría más en todo.
  • haría más locuras.
  • eliminaría de mi vida las personas que me arrastran.
  • no me tomaría las cosas tan en serio.
  • expresaría mi amor más.
  • usaría más las palabras Gracias, Lo Siento, Te Quiero.
  • viajaría más.
  • confiaría en mi intuición.
  • Sería YO a toda costa.
  • me atrevería a equivocarme más.
  • miraría mis miedos a la cara.
  • le diría SI a la VIDA.
  • y…..me hubiera ido a ese concierto de Bob Dylan, aunque hubiera sido sola!

P.D.  Este post lo dedico a una persona que, aunque todavía no haya tenido el placer de conocer en persona, ya siento que la conozco.  Una persona que me ha hecho reflexionar varias veces con sus palabras y desde hace unos días me tiene pensando mucho.

Eso es para ti, CMR.
HAZLO: desinhíbete, grita, sé políticamente incorrecta, salte del tiesto!
¡Sé tú misma!
VIVE

¡Despierta!

Hoy es un buen día, un buen día para despertar, despertar a lo que ya tenemos.  

Muchos cuando piensan en la felicidad, centran su foco de atención en lo que no tienen o lo que les falta. Incluso antes de plantearse si tienen felicidad, se preguntan, ¿Cómo puedo ser más feliz?  Como si les hiciese falta mas felicidad. 

Hoy os propongo otra cosa.  ¿Por qué no parar y valorar la felicidad que ya tenemos?  ¿Por qué no despertar a la felicidad de la que ya estamos disfrutando?  La probabilidad es alta de que ya la tengamos, el problema está en que no lo vemos, no lo apreciamos.

Tenemos que despertar a las cosas simples que nos hacen felices.  A esas pequeñas cosas que nos vienen gratuitamente, sin terner que trabajarlas.  Esas pequeñas grandes cosas que nos ocurren cada día que no paramos a valorar. 
Como primer paso es bueno. A partir de ahí ya podremos empezar a averiguar como ser más feliz.

Hoy es un buen día, un buen día para despertar,  para despertar a la felicidad que ya tenemos.

Y, ¿quién sabe?,
 a lo mejor descubres que ya eres feliz.

Ignorancia o Indiferencia

Hay un chiste que va más o menos así…
¨¿Qué es peor, la ignorancia o la indiferencia?¨
Y el otro le contesta…
¨Ni lo sé, ni me importa.¨

A lo mejor aquí está el problema,
 que muchos ni se interesan por saber
 y los otros que saben, no les importa.
¿No os parece la salida fácil?
  No asumir RESPONSABILIDAD.
¿Qué pensáis vosotros?

¿A qué Jugamos?

Let´s play the Blame Game. 
(Juguemos al Juego de Buscar Culpables)
Objetivo: YO GANO, TÚ PIERDES
Un juego peligroso. ¿No os parece?
 ¿Quién está en posesión de ¨la razón¨? ¿Quién gana?  ¿Realmente gana alguien?
Y si se gana, ¿a qué precio?
 ¿Merece la pena?
Todos seguro que recordáis estar jugando con amiguitos, hermanos o compañeros de clase y de repente algo se caía. ¡¡¡ CLASH!!!  A los pocos segundos entraba un adulto y lo primero que decía era, ¨¿Quién lo ha hecho?¨, seguido por una riña. 
Esto mismo ocurre continuamente:
En el trabajo, en la política, con amigos, con colegas, en nuestros hogares, en los deportes, etc.
Vivimos en una cultura que busca culpables.  El culpable es …. Zapatero, Rajoy, tu madre, tu padre, el jefe, el vecino, el otro equipo, el profe, etc, etc, etc. Rellénalo con el nombre que quieras. El caso es que mientras nos mantenemos en este circulo vicioso de buscar culpables, no hacemos NADA.
Es muy tentador culpabilizar a otros cuando las cosas van mal.  Muy fácil criticar desde las barreras, sin arriesgarte, sin implicarte. Señalar a otro, mientras nosotros no hacemos nada.  A corto plazo, culpabilizar aumenta la auto-estima y alimenta a nuestro EGO.  Tiene un beneficio inmediato. 
Parece que en el momento que averiguamos quién ¨lo ha hecho¨, todo pasa a un segundo plano. ¡Bien! Ya tenemos un ¨culpable¨, ahora los demás podemos relajarnos. Ya tenemos a alguien a quien echarle la culpa, esto significa que ya no tenemos que asumir nuestra parte de la responsabilidad.  Esto se ve muy claro en la política, ¿a que sí? 
Pero desafortunadamente, es un juego disfuncional porque ralentiza y evita aprender del error.  ¿Qué consecuencias tiene buscar un culpable? Bajo circunstancias normales, el ¨culpable¨ seguro que no lo ha hecho queriendo, ha sido un error. ¿Cómo se sentirá esta persona?  Humillada, avergonzada, frustrada, con ira.  ¿Cómo piensas que reaccionará la próxima vez que se equivoque? Eso si se arriesga a equivocarse, a fracasar.  El precio es muy alto, ¿no?
Mientras que yo te echo la culpa a ti y tú a mi, ¿Qué conseguimos?

Conseguimos…..no solucionar absolutamente nada!!!

Al final el conflicto termina por ser una discusión de quién es el culpable y se nos olvida el trasfondo real.   Nos perdemos en el juego, terminamos por olvidar el motivo original, lo realmente importante.  
Así que la próxima vez que nos veamos envueltos en este juego, pensemos en cuál es nuestro objetivo final, ¿buscar un culpable o solucionar un problema?

Asumamos nuestra parte de la responsabilidad de lo que ocurre. Entrando en una lucha de poder no termina por solucionar nada, solo alimenta al EGO.

Si no funciona, ¿por qué no jugamos a otro juego?
The Blame Game es un juego que no tiene salida.
Me quedo con dos recomendaciones de los expertos: 
La primera de Tom Peters, el guru de management.  Peters dice, ¨Pide perdón, aunque no tengas la culpa.  La otra persona sabe que no la tiene y si tú tomas el primer paso el otro te dirá, ¨no, ha sido mi culpa.¨. 
Y la segunda de Jim Collins de su libro ¨Good to Great¨. ¨Mira en el espejo cuando las cosas van mal y hacia fuera cuando van bien¨.

¿Tanto nos cuesta?

¿Tanto nos cuesta dar las gracias?

Entramos en comercios todos los días a comprar
y…no nos dan ni las gracias.
Mi hijo se encuentra 50 euros, se los devuelve al señor
y…. no le da ni las gracias.
Mi hijo mayor alquila un videojuego, por error vienen dos juegos en la carcasa,
cuando lo devuelve se lo comenta a la dependienta
 y ……no le da ni las gracias.
Una mujer se tira a la piscina para sacar a un niño que se está ahogando, se lo lleva a la madre
 y…. no le da ni las gracias.
¿Soy yo o algo no marcha bien?
¿Tan dificil es usar una sola palabra? 
¿Cómo hubieran cambiado estas situaciones con una simple palabra?
¿Cómo reaccionarán estas mismas personas cuando les vuelvan a ocurrir lo mismo?
 ¿Devolverán el dinero, el videojuego, volverán al mismo comercio?
Es muy simple dar las gracias, sin embargo seguimos sin hacerlo.
¡Como cambiaría todo con una sola palabra…..GRACIAS!

Amar y Conocer

¨Quien no conoce nada, no ama nada.
Quien no puede hacer nada, no comprende
nada.  Quien nada comprende, nada vale.
Pero quien comprende también ama,
observa, ve… Cuanto mayor es el conocimiento
inherente a una cosa, más grande es el amor…
Quien cree que todas las frutas maduran al
mismo tiempo que las fresas nada sabe acerca
de las uvas.¨
– Paracelso

Coherencia

Ayer estuve en la consulta de un médico y me encontré con este cartel.  Aunque me gusta mucho (ya sabéis la importancia que le doy a una sonrisa, el reírse, el disfrutar del camino y la felicidad), saqué esta foto por otro motivo completamente diferente.
Que simple es poner un cartel en la pared, teorizar y predicar.  Sin embargo, que difícil es practicarlo.  Ese paso de decirlo a hacerlo, marca toda la diferencia.  Salir de la cabeza y pasar a la acción. 
¿Cuántas veces nos ocurre esto?  Personas que dicen una cosa y hacen otra.  ¿Dónde está la coherencia?  ¿A quién engañan?
Mi consejo:
No solo prediques el mensaje: VÍVELO!
Es mucho más divertido :-)).

La Invitación

¨No me interesa saber cómo te ganas la vida,

lo que quiero saber es cuales son tus anhelos,
y si es que te atreves a soñar con realizarlos.

No me interesa saber tu edad,
lo que quiero saber es si te arriesgarías a pasar por tonto
por amor,
por tus sueños,
o por la simple aventura de sentirte vivo.

No me interesa saber qué planetas están en cuadratura con tu luna…,
lo que quiero saber es si has tocado fondo en tu sufrimiento,
y si tu corazón se ha abierto por las traiciones de la vida,
o si se ha arrugado y cerrado
ante el temor de sufrir más.

Quiero saber si puedes aceptar el dolor,
el mío o el tuyo,
sin tratar de esconderlo
o de menguarlo
o de eliminarlo.

Quiero saber si puedes aceptar la alegría,
la mía o la tuya,
si puedes danzar con frenesí
y dejar que el éxtasis te colme hasta la punta de los dedos,
sin advertirnos de que tenemos
que tener cuidado,
o de que tenemos que ser realistas,
o de que debemos recordar las limitaciones de ser humanos.

No me interesa saber si es cierta
la historia que me cuentas.
Lo que quiero saber es si estás dispuesto
a decepcionar a otra persona
por ser honesto contigo mismo.

Si puedes soportar el ser acusado de traición
sin traicionar tu propio espíritu.
Si estás dispuesto a no creer en nada o en nadie,
y si eres por lo tanto digno de confianza.

Quiero saber si puedes ver la Belleza
aún cuando no todos los días
sean hermosos.
Y si puedes inspirar tu propia vida
con su presencia.

Quiero saber si puedes vivir con el fracaso,
el mío o el tuyo,
y aún detenerte al borde del lago
y gritar a la luna llena,
“Sí.”

No me interesa saber dónde vives
o cuánto dinero tienes.
Lo que quiero saber es si puedes levantarte
después de una noche de sufrimiento, desesperado,
cansado y magullado hasta la médula,
y aún hacer lo que se necesita
para alimentar a los niños.

No me interesa saber a quien conoces
o cómo llegaste aquí.
Lo que quiero saber es si estás dispuesto
a pararte en el medio del fuego
conmigo
sin arrugarte.

No me interesa saber qué, dónde o con quién
has estudiado.
Lo que quiero saber es qué es lo que te sostiene
por dentro
cuando todo lo demás se desbarata.

Quiero saber si puedes estar solo
contigo mismo,
y si disfrutas de tu propia compañía
en los momentos más vacíos.¨

– Oriah Mountain Dreamer