Para aportar mi granito de arena a lo que es la ciencia de la Psicología Positiva he decidido hacer este simple ejercicio desde el corazón. Estoy regalando esta tarjeta a las personas a quienes les quiero decir ¨GRACIAS¨. Esta idea tiene básicamente dos propósitos. El primero, demostrar mi agradecimiento y el segundo, servir como un ejercicio de reflexión para ayudarnos a centrar nuestra atención en la gratitud y darnos cuenta que tenemos mucho por lo que sentirnos agradecidos en nuestra vida. Es una manera de salir del enfoque negativo en el que muchos se encuentran.


Estudios empíricos demuestran que practicar la gratitud y enfocar nuestra atención en lo que está funcionando aumenta nuestra felicidad, bienestar y el desarrollo de nuestro optimismo sobre el futuro.


Os animo a que la siguiente vez que me veas me pidas una tarjeta. Llevo años repartiendo tarjetas, más de 500, y tengo unas historias realmente conmovedoras de cosas que me ha pasado.


La idea es que esta tarjeta siga circulando continuamente. Antes de pasársela a otra persona, firma tu nombre atrás para que el que la reciba vea por cuantas personas ha pasado. Es lo que le da el valor real a la tarjeta. ¿Quién sabe?, a lo mejor con el tiempo, la tarjeta vuelve a ti!