Somos Historias…

Siempre me han fascinado las historias. Cada uno de nosotros tenemos la nuestra propia, historias que han moldeado quienes somos, cómo vemos el mundo y cómo lo interpretamos. Observa, escucha, mira a tu alrededor. Todo habla y cuenta una historia. Estamos continuamente contantando y escribiendo nuestra historia: con la manera de movernos, con el brillo (ó no brillo) nuestros ojos, con las arrugas alrededor de nuestros ojos, con nuestra manera de vestir, en el tender o no tender una mano, con ese acto de egoisimo o bondad, con la expresión de nuestras emociones, con como mezclamos esas 27 letras, con los siliencios, las creencias que vamos dejando caer, etc.
y somos el producto de muchas pequeñas y grandes hisotrias que van formando nuestra vida.
Interestante lo que las personas eligen lo que compartir contigo. Da igual, puede ser un amigo de toda la vida o un estraño que te encuentras en avión, todos quieren compartir, todos quieren contarte algo muy importantes para ellos, Estas personas que buscan ese momento en el descanso de un curso para contarte algo que les duele, algo que les hace feliz.TODOS quieren que les escuches. ¡Qué necesidad tenemos de que nos escuchen!
Miro en mi móvil, mi correo electronico y mi facebook y veo como personas conocidas y desconocidas comparten parte de sus historias conmigo.  Tengo poemas de abuelos, fotos de madres e hijos, paisajes de sus últimas vacaciones, comidas que han comido, frases que les llegan, canciones que les gustan, películas que me recomiendan, palabras preciosas que me regalan que en realidad no tienen que ver conmigo, sino con ellos.  Al final me doy cuenta que lo que tengo no son canciones, fotos, palabras, lo que en realidad me mandan y me regalan es parte de ellos.
El año pasado iba en un taxi de camino al aeropuerto de Tenerife.  Salí de curso y me noté un poco triste.  No entendía el por qué, cuando todo había salido muy bien.  Me puse a reflexionar y me di cuenta que después de todos los talleres me pasaba lo mismo.  De repente me di cuenta del motivo, estaba triste porque dejaba a personas que me contaban sus historias, personas con ese brillo en los ojos que te cuentan parte de sus vidas.  En ese momento me di cuenta de que no era motivo para estar triste, era motivo de celebración.  Que aunque muchos con los que trabajo no les vuelvo a ver, si que me llevo parte de ellos conmigo, me llevo sus historias y que sus historias hacen que la mía sea más grande.  Porque al final todas estas historías llegan a formar parte de la mía.  Es un honor que me las cuenten, realmente es un REGALO.
Una vez me dijo un psiquiatra en uno de mis cursos, que al final cada paciente llega a formar parte de su alma.  Me parecíó tan bonito, y me di cuenta que yo lo vivía igual.  Que por muchos que se nos formen para mantenernos al margin, es imposible que otro ser humano no te llegue, no te toque en lo más profundo de tu ser.
Hay Storytellers, personas que cuentan historias y después de muchas vueltas me he dado cuenta que yo soy una STORY LISTENER.  Mi trabajao es escuchar las historias de otros.  Y que trabajo más bonito, escuchar y ayudara a personas con sus historias. Escucho a personas y les ayudo a completar sus historías, a darse cuenta que ellos son los que escriben sus historias, que no dejen que otros (ni la situación economica actual) las escriba por ellos, les ayudo a re-escribir y transformar partes de sus historias pasadas dolorosas para que las puedan aceptar, a crear un espacio para que puedan escribir su futuro deseado.
Los que me conocéis ya sabéis lo que siempre digo a sobre la escucha activa, la escucha es un acto de amor.Tengo un trabajo basado en el AMOR!!!